XV FITBO 2016. Compañía Los Colochos y ‘Mendoza’

La anécdota cuenta que, durante un ensayo, Juan Carillo jugaba con un niño del elenco a recitar los textos de ‘Macbeth’ con acento del norte de México. A partir de ese juego surge – medio en broma, medio en serio – la idea de montar un ‘Macbeth’ mexicano.

Es así que nace ‘Mendoza’. Un montaje que muestra a un grupo de artistas que respeta la esencia de uno de los clásicos shakespereanos más conocidos, pero le retira todo alarde clasicista. La investigación de Carrillo – director de la puesta en escena – y su trabajo con el dramaturgo Antonio Zúñiga, actualizaron su verbo. ‘Mendoza’ mantiene la estructura dramática y la secuencia de peripecias del clásico, pero – tomando como referencia las poéticas de Juan Rulfo y Elena Garro – lo pone en un lenguaje reconocible para el público mexicano y latinoamericano.

Así, planteando nuevos rumbos estéticos para su particular ‘Macbeth’, la Compañía ‘Los Colochos Teatro’ presenta un montaje humilde y profundo, austero y eficiente.

‘Mendoza’ propone una poética de cercanía física, verbal y emocional con sus espectadores. Para ello se vale de la simpleza de sus convenciones – ausencia de escenografía, mesas y sillas plegables como única utilería – y la proximidad de sus referentes. Asimismo, la ubicación del público en cuatro frentes, rodeando a los actores, permite que éstos compartan las dudas e intrigas de los personajes; convirtiéndose en cómplices, testigos y verdugos. Finalmente, un lenguaje cercano y poético redondea la idea que la historia de ‘Macbeth’, o de ‘Mendoza’, puede ser la de Gutiérrez, Quispe, Sánchez o cualquier vecino que toma su oportunidad de poder…y se pierde en ella hasta el final.

Este montaje se ha presentando en más de 15 Estados mexicanos, en el Festival Iberoamericano de Cádiz, Festival de Murcia, entre otros. Destacando su premiación en el Festival de Almagro, España.

Actualmente la Compañía ‘Los Colochos Teatro’ se encuentra trabajando una versión del clásico ‘Romeo y Julieta’, como parte de un gran proyecto de producir una trilogía de adaptaciones shakespereanas. Esta versión libre se fundamenta en preguntas sobre el contexto indígena en la zona de Nayarit.

Advenedizo Digital conversó con Juan Carrillo, director de ‘Mendoza’, y con Erandeni Durán, actriz del montaje.

Advenedizo Digital (ADVZ): Tengo entendido que el proyecto de realizar una versión mexicana de un clásico shakespereano surgió a partir de una broma. ¿Cuánto de casual hay en un proyecto de este tipo?

Juan Carrillo: (Risas) No es casual. Hay una anécdota, que desencadena en una broma. La broma se volvió un cuestionamiento, luego una inquietud, luego una investigación, luego un problema…hasta volverse un proyecto muy serio. Puede decirse que el proyecto surgió de un cuestionamiento que tomó dos años.

ADVZ: ¿Cómo se desarrolla un proceso tan largo?

Juan Carrillo: Nosotros accedimos a una beca del FONCA, que patrocina procesos de investigación en México. De esta manera pudimos realizar un laboratorio de un año. Éste era un modelo de intervención escénica: se llevaban ensayos a casas de personas que no tenían injerencia en el quehacer teatral y así se realizaban investigaciones con público durante los ensayos. De esta manera se generaban las ideas para escribir la obra. Luego de ello, tuvimos tres meses y medio dedicados exclusivamente al montaje.

ADVZ: La propuesta escénica de Mendoza es austera y su oralidad es muy particular ¿Qué premisas se plantearon para abordar un clásico shakespereano de esta manera?

Juan Carrillo: La primera necesidad fue comunicarnos con un público mexicano. Esa fue una de las primeras premisas. Eso nos dio muchas preguntas que llevaban a buscar algunas respuestas. Partimos de que los clásicos tienen que ver con lo universal, y desde lo universal buscamos crear una versión muy particular, hablándole al público mexicano en su propio lenguaje, con sus propios referentes.
Así es como surge la idea de una adaptación mexicanizada, que respeta bastante la estructura del original, pero que reescribe la obra buscando acercarse a una idiosincrasia más cercana, y habla – de esa forma tan particular nuestra – de un tema universal.

ADVZ: ¿Tuvieron dudas sobre la idea de ‘intervenir’ o ‘respetar’ un texto clásico?

Juan Carrillo: Es que yo también alguna vez he pensado “queremos acercarnos a Shakesperare…hacerlo lo más parecido a Shakespeare”. Pero sucede que, entre más hables con ese lenguaje que no entiendes del todo, entre más intentes acercarte a una idea del vestuario y de la época que no conoces del todo – teniendo en cuenta lo dudoso de la autoría y de la certeza de ciertos textos – te toca preguntarte: “¿qué es acercarse al original?”.
Entonces pensamos que una forma de hacerlo es hablar de las esencias. En ese sentido es que decidimos acercarnos a Shakespeare. Acercarnos entendiendo que sus palabras eran recibidas en un contexto. Entonces, hay que usar palabras que ahora tengan un impacto como queremos pensar que las suyas tuvieron impacto en su época.

ADVZ: ¿Esas mismas reflexiones influyeron sobre su escenografía y vestuario?

Juan Carrillo: Un maestro me decía que “cuando veas una obra griega, y veas una columna griega, pues es todo menos griega”. Y es que supongo que para un griego ver una columna implica muchísimas referencias más allá del adorno escenográfico. Por eso, su uso se vuelve un dato de museo que hoy pierde significación e impacto. Nosotros hemos querido quitar esos datos museográficos y llenarlos de imágenes, actores, acciones, lenguajes, palabras…que fueran un impacto para lo que ahora somos.

ADVZ:  Erandeni, ¿cómo fue el tránsito de los actores para pasar del clásico imaginario shakespereano a esta versión?

Erandeni Durán: Al principio nos ha costado, tanto entender a Shakespeare como lo que el director proponía. Pero cuando se leyó el texto en la versión adaptada el tránsito fue muy natural, y fue inevitable involucrarse apasionadamente en el proyecto. El texto es claro en acercarse a los referentes de lo que nosotros somos.
Lo trabajoso fue, luego, abordar el lenguaje escénico. Entenderlo y descubrirlo. Entender que esos hábitos de la grandilocuencia asociada a los clásicos de Shakespeare no servían en este caso .Y que hablar de lo que somos era lo más importante.

ADVZ: ¿Cómo se adapta el actor a trabajar con cuatro frentes?, ¿a tener al público tan cerca?, ¿a confrontarse directamente con el espectador?

Erandeni Durán: Eso es un proceso importante, delicado y difícil. Muchas veces nos acostumbramos a obligar al espectador a acercarse. Pero acá se trata de decirle al espectador ‘acompáñame’. De hacerle entender que estamos juntos en eso y que México nos duele igual. Se requiere una actitud distinta hacia el público, que también nos costó trabajo entender y ejecutar.

ADVZ: Mendoza está contextualizado en la Revolución Mexicana, a inicios del siglo XX. Pero es inevitable, pensando en nuestros países, y en la historia de ambición y de poder de Macbeth, asociarlo con el tema del narcotráfico. ¿Este paralelo es inevitable?, ¿está presente en la obra?

Juan Carrillo: La presencia del tema es tangencial. Es inevitable pensando en lo que vivimos. No es que se toque el tema de manera explícita en el montaje. La presencia del México revolucionario del 1910 es un punto de partida para la obra, es un contexto de un momento de una gran transición. La apuesta del montaje es que eso, planteado como algo que sucedió hace mucho tiempo, se sienta actual…y ahí es donde el público pone sus propios referentes.
Pero si hablamos de crímenes, de sangre derramada, es inevitable que se siente como el hoy. Que si estamos hablando de crimen, que si hablamos de lucha de poderes, nos resuene a todos más allá de fronteras y países.
Esto, si bien es doloroso, satisface en términos de comunicación. Porque podemos hablar de lo mismo aunque sea un montaje muy mexicano.

(*) Más información sobre la Compañía ‘Los Colochos Teatro’ aquí.

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