XV FITBO 2016. Teatro Línea de Sombra y ‘Baños Roma’

La compañía mexicana ‘Teatro Línea de Sombra’ presentó su espectáculo ‘Baños Roma’ durante el XV Festival Iberoamericano de Bogotá.

‘Baños Roma’ es parte de un proceso de investigación en el que la compañía aborda diferentes temáticas políticos/sociales desde las fronteras del teatro documental. En este montaje, la búsqueda de una vieja figura mundial del boxeo sirve como excusa para encontrarse con la realidad en la cual habita: la convulsionada Ciudad Juárez.

Así, por medio de testimonios, videos, material de archivo, recuerdos y anécdotas, los intérpretes de ‘Baños Roma’ construyen un paralelo entre la decadencia de un ex boxeador y la de una ciudad semiderruida y parcialmente abandonada. Ausente de una dramaturgia ‘convencional’, este montaje reta al espectador a dialogar con una poética fragmentaria, que hace uso de recursos y elementos propios del arte contemporáneo.

Advenedizo Digital conversó con Jorge A. Vargas, director teatral de amplia trayectoria y líder de este proyecto.

Advenedizo Digital (ADVZ): ¿Cuánto cambiaron tus perspectivas de lo escénico desde tus inicios hasta estas nuevas formas de abordar lo teatral?

Jorge A. Vargas: Pienso que es como una especie de espiral, de retorno. En los años ‘70 me acerqué al teatro por un interés político en hacerlo. En ese tiempo me alié con maneras de hacer teatro que tienen que ver con el teatro universitario, con los textos del teatro latinoamericano y del teatro chicano. Y a partir de ahí empecé a trabajar lo que se consideraba como teatro experimental. Concepto del cual yo rescataría la idea de laboratorio. Es decir, un lugar donde colocas ciertos materiales a prueba para detonar procesos. Más tarde empecé a trabajar con dramaturgos, con teatros de texto, en las construcciones del teatro representacional…pero indagando en autores cuyos textos estuvieran en las fronteras del realismo. Donde, si bien se trabaja la ilusión realista, hubiera fisuras que propusieran situaciones no tan reconocibles.

ADVZ: ¿Cuándo es que cambian los enfoques para llegar a las formas de investigación que tiene hoy ‘Teatro Línea de Sombra’?

Jorge A. Vargas: Un nuevo giro surge al abrir, en el año 2000, un diplomado en teatro del cuerpo. Era un espacio donde los estudiantes se formaban con la multiplicidad de lenguajes en los que podíamos pensar el cuerpo. Ahí se abrió un espacio de discusión con los docentes, donde empezamos a cuestionar y a poner en crisis nuestras propias prácticas a partir de nuevas nociones, técnicas y metodologías de hacer teatro. Uno de los primeros cuestionamientos fue la formulación de un actor virtuoso, que se vuelve el centro de todas las cosas, y que no hace sino reconfirmar los modos verticales de hacer el teatro. Pensamos que una de las formas era cambiar el eje de la mirada del actor hacia la realidad.
Al inicio fueron prácticas al interior del diplomado que, luego, fueron ‘contaminando’ nuestros procesos. Hasta que, en algún momento, nos hicimos las preguntas claves: ¿de qué maneras la realidad puede irrumpir en los espacios teatrales?, ¿cómo construir estructuras que contemplen suficientes fisuras para que la realidad – tal como la encontramos – aparezca en escena?…Eso nos llevó a ir aboliendo una serie de convenciones que crean en el teatro una burbuja ilusionista.

ADVZ: ¿Cómo se consigue eso?

Jorge A. Vargas: Empezamos a hacer cosas como desnudar los mecanismos, poner todos los artefactos a la vista, hacer de la presentación de esos aparatos un juego escénico. Ello, en la búsqueda de un actor desprovisto de artificios, que construya una realidad con la menor cantidad de intermediarios posibles. Era una especie de proceso de resta: no personaje, no texto dramatúrgico, no maquillaje, no vestuario, no caracterizaciones. La idea era reducir eso hasta el mínimo de manera que lo que quedaba eran los materiales que habíamos recogido de la realidad. Ahí surge una idea que ha sido central, y es la formulación del objeto. El objeto que comparece en la escena es un objeto que viene de la realidad y no ha sufrido ningún tipo de transformación artificial. Una ‘materia cruda’.

ADVZ: ¿Cuándo es que este tipo de investigación se convierte en procesos en escena?

Jorge A. Vargas: Empezamos a trabajar con materiales documentales en una pieza que se llama ‘Amarillo’ y trata sobre el fenómeno de la migración. Nuestra investigación fue desde la bibliografía de archivos – archivos fílmicos, noticias que rodeaban el tema, etc. -. Más tarde, la obra terminada nos empezó a empujar hacia los contextos que la sustentaban: visitando los albergues de migrantes en la ciudad de México y trabajando en los contextos de este tema de la migración.

ADVZ: El proceso de ‘Baños Roma’ es distinto, implicó la presencia de los artistas en un lugar determinado.

Jorge A. Vargas: En el caso de ‘Baños Roma’ nos propusimos preparar una conjetura inicial, una hipótesis, que nos llevara hacia el contexto. El sujeto que nos interesaba investigar estaba en ciudad Juárez; por lo tanto, había que estar en ciudad Juárez. No tuvimos ningún otro material previo, solo una serie de preguntas que nos hacíamos; y todo el resto lo teníamos que construir y encontrar en el lugar. Entonces empezamos a ir a Juárez a hacer pequeñas residencias de una semana. Hasta que tuvimos las condiciones para hacer una residencia de una mes y medio. Esto dio como resultado una serie de materiales: entrevistas, capturas digitales de los archivos del boxeador, recorridos en la ciudad, relaciones entre personas…muchas de ellas articuladas en torno a una acción, que fue la reconstrucción de la ruina de lo que fue el gimnasio de boxeador. Esta fue la primera vez que hicimos una intervención en un espacio específico que no tenía un propósito estrictamente escénico sino relacional. Intentamos reconstruir una comunidad de amigos y conocidos del boxeador para poder interactuar con ellos e ir conociendo y creando sus micro-relatos.

ADVZ: ¿Podrías explicar el concepto de ‘micro-relatos’?

Jorge A. Vargas: Pensamos que hay narraciones que rebasan la mera escritura. En la actualidad todo relata. La idea del micro-relato es volver específico lo general. En contra de los grandes discursos que históricamente han sido rectores, y que van desde los discursos del capitalismo y la sociedad del bienestar, del socialismo y el acceso del obrero al paraíso y la igualdad, del relato cristiano, en fin…esos grandes relatos que solo han generado desconfianza o han fracasado. Frente a ese paisaje de catástrofe de las grandes verdades nosotros proponemos volver a lo particular, a lo fragmentario, a los micro-relatos de los individuos y de las cosas. Y a la idea de lo múltiple y de lo diverso. Ya no hay un solo punto de vista, una sola verdad histórica. Preferimos lo ambiguo, lo diverso, lo múltiple, lo particular y lo nimio; para intentar, desde ahí, bordear otras realidades más complejas.

(*) Más información sobre Teatro Línea de Sombra aquí y aquí.

(**) Foto tomada de aquí.

(***) Ver entrevista completa aquí.

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