CRÓNICA. Microteatro – Por terror

En su local del distrito de Barranco, Microteatro presenta su temporada número 24 bajo el título de ‘Por Terror’. Dentro de este concepto se agrupan diez obras, de quince minutos de duración, que se definen como thriller, suspenso, terror, danza teatro, horror y comedia.

La presente temporada ofrece variedad de lenguajes y desiguales resultados. Uno de los mayores retos de este formato de obras breves es el de plantear una situación y una atmósfera en poco tiempo; y en el lapso restante desarrollarla con eficiencia. A continuación se ofrece un repaso por su cartelera vigente (*).

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‘Nigeru  (huye)’ plantea su situación dramática con prontitud pero sin apuro. Una joven recién llegada a la ciudad de Tokio ha sido acogida por un compatriota. Mientras la pareja de jóvenes conversa una extraña mujer aparece en escena; pero ellos no son capaces de verla. Así, a partir del insólito ambiente generado por esta presencia fantasmal, la obra decanta hacia un desenlace siniestro.

La propuesta dramatúrgica de ‘Nigeru  (huye)’ es eficiente en tanto plantea una situación, crea misterio y propone inesperados giros dramáticos para llegar a su resolución. La puesta en escena y la dirección son efectivos en el uso de los recursos visuales -la puerta del fondo por donde cruza la extraña mujer- y escenográficos -la ambientación del reducido espacio como un pequeño departamento en Tokio-.

Sin embargo, la uniformidad del código actoral debilita la atmósfera de misterio. Y es que las interpretaciones -pese a las diferencias de planos de realidad- se desarrollan en las mismas claves -orales y físicas- del naturalismo cotidiano.

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Antes de ingresar a la sala donde se presenta ‘La decisión’ un personaje enmascarado se dirige al público, le expone las reglas de comportamiento y menciona la presencia de dos prisioneros. Así, desde el inicio, la obra resuelve funcionalmente asuntos de producción -ordenar a los espectadores, pedir que apaguen sus celulares- y entrega información sobre la situación dramática -un personaje que lidera, dos personajes encerrados-.

En el piso de un cuarto vacío yacen un hombre y una mujer. Ambos están encadenados desde uno de sus pies hacia una pared. Al despertar, la tensa dinámica existente entre ellos otorga pistas sobre su relación. Son hermanos y ninguno de los dos sabe cómo ha llegado hasta ahí.

Si bien hasta este punto ‘La decisión’ ha planteado con eficiencia el tono de suspenso, a medida que avanza la obra éste pierde fuerza y decae en una dramaturgia plagada de explicaciones retóricas y discusiones redundantes.

Y es que el personaje enmascarado es quien especifica -con voz en off, en un tono innecesariamente engolado- las reglas de un perverso juego en el que los hermanos se han visto envueltos. La confusa explicación debilita la progresión dramática y atenta contra el ritmo de la puesta en escena.

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En penumbras, a contraluz, el movimiento de una masa conformada por dos cuerpos constituye una imagen insólita: la de un ser con elementos humanos reconocibles y, a partir de ellos, monstruoso.

‘Monstruo’ -propuesta de danza teatro- plantea este inicio para luego develar a dos cuerpos que, a través del vestuario y el maquillaje, se complementan de manera extravagante: medio cuerpo masculino, medio cuerpo femenino.

La pieza propone diferentes estados desde las lógicas del movimiento. Los más efectivos alternan entre el humor y el misterio. Pero cuando el comportamiento corporal de las intérpretes se normaliza, y deja de lado la singularidad en sus acciones, la propuesta decae y pierde ritmo y sorpresa. Ello sucede, especialmente, cuando apuesta por las estructuras coreográficas más tradicionales.

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El  pequeño espacio que funge como escenario es ambientado como el estudio de una escritora. Ella se encuentra trabajando hasta que se ve interrumpida por el sonido de gritos y golpes que llaman a su puerta. Es una desconocida en apuros, y se siente obligada a ayudarla dejándola entrar a su casa. A partir de ese momento la relación entre ambas mujeres tendrá giros violentos y sopresivos.

La propuesta dramatúrgica de ‘La escritora’ administra con solvencia la información que cada personaje va ofreciendo. Asimismo, la dirección guía con atinado pulso los ritmos de la puesta. Ello permite que las peripecias se desarrollen manteniendo la expectativa sobre cuál de los dos personajes se encuentra realmente en peligro…hasta llegar a un inesperado y sangriento final.

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‘Yo soy Lorena Bobbit’ propone una estructura dramatúrgica compleja y eficiente. Combina momentos narrativos y dramáticos que toman como punto de partida la relación marital entre Lorena y John Bobbit, hasta llegar a los violentos hechos acontecidos en 1989.

El montaje, si bien se rige a una progresión informativa, logra crear y sostener un ambiente  de tensión. Y es que, pese a la brevedad de la obra, ésta logra contener abundante información sin que ello resulte pesado ni confuso.

Destaca el ritmo que impone la dirección y el tono que sostienen los actores. Ello permite que la alternancia entre presente y pasado, narración e interpretación, testimonio y ficción, se desarrolle con fluidez dentro de la pieza.

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En ‘Zoocosis’ el ambiente es oscuro y austero. Dos mujeres, vestidas con harapos, deambulan en el espacio. Mientras una repite una letanía, la otra bebe sus orines. No queda claro cómo llegaron a ese lugar, pero se intuye que el encierro las ha afectado física y sicológicamente. La tensa dinámica de la convivencia lleva la relación al borde de la violencia física.

En un momento, de manera inesperada, un actor -sentado entre el público- realiza comentarios sobre el comportamiento de las mujeres. El sonido de sus palabras, similar a una voz en off, evoca a los narradores de los documentales sobre animales; una mezcla de explicación y voz del pensamiento.

Ello cambia cuando el actor se ubica frente al público y explica que las mujeres viven ese encierro como parte de un juego/experimento al que los asistentes se encuentran invitados.

Este giro dramático, sostenido en la explicación retórica, plantea una ruptura con las convenciones iniciales de la obra -misterio, silencio, pocas palabras, violencia física- y anula la posibilidad de una solución dramática más consecuente y menos ‘explicada’.

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El público se ubica en dos frentes. Al medio, y junto a una mesa, se encuentra sentado un hombre. Ingresa al espacio una mujer e inicia un interrogatorio. Ella es una detective. Él, un sacerdote acusado de asesinar a un miembro de su cofradía; acción que él reconoce pero busca justificar.

‘Nuestra señora’ propone un duelo verbal entre ambos personajes. Además de argumentar, cada uno posee un objetivo: la detective, doblegar al sacerdote; el religioso, mantener la compostura y evitar un castigo judicial.

La polémica constante otorga datos que ponen en contexto los hechos que llevaron a los personajes a su actual situación. Además de ello, acumula una tensión que solo es resuelta con un inesperado desenlace.

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‘La cucaracha’ se diferencia del resto de obras por ser una comedia. El público se ubica frente a un sillón donde se encuentra sentada una pareja. Ellos observan una película hasta que aparece una cucaracha. La mujer, asustada, conmina al marido a atraparla.

A partir de ese punto, la obra tiene un giro que se aleja del elemento del miedo -el insecto- para concentrarse en una discusión sobre las capacidades sexuales del esposo. Este giro, si bien puede resultar válido dentro de las convenciones de la comedia, resulta fallido.

Ello se debe tanto al abandono total de la convención dramática inicial, como a la nula progresión del nuevo planteamiento. Y es que la obra redunda en las mismas preguntas, respuestas y gags, apelando a que una situación sea suficientemente divertida y jocosa por el solo hecho de hablar sobre sexo.

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(*) Por complicaciones de programación y horario no se pudo concretar el registro de las obras ’13 de mayo’ y ‘Una bala para nuestro amor’.

(**) Imagen tomada de aquí.

Nigeru (Huye).
Dirección: Federico Abrill.
Dramaturgia: Federico Abrill.
Interpretación: Fernando Castañeda, Alejandra Nuñez Y Wenddy Nishimazuruga.
Género: Thriller.

La Decisión.
Dirección: Rodrigo Falla Brousset.
Dramaturgia: Caroline Comstock.
Interpretación: Esteban Philipps Y Vera Pérez-Luna.
Género: Suspenso.

Monstruo.
Dirección: Ana Lucía Saavedra.
Dramaturgia: Ana Lucía Saavedra.
Interpretación: Sandra Miranda Y Ana Lucía Saavedra.
Género: Danza Teatro.

La Escritora.
Dirección: Gean Pool Uceda.
Dramaturgia: Natalia Bonifaz Y Diana Moscoso.
Interpretación: Natalia Bonifaz Y Diana Moscoso.
Género: Terror.

Yo Soy Lorena Bobbit.
Dirección: Raúl Sánchez Macmillan.
Dramaturgia: Oswaldo Estrada Rondón.
Interpretación: Andrea Montenegro y Yamil Sacin.
Género: Thriller Documental.

Zoocosis.
Dirección: Paola Terán.
Dramaturgia: Emilie Kesch Y Paola Terán.
Interpretación: Mónica Ross, Piera Del Campo Y Juan Manuel Ochoa.
Género: Horror.

Nuestra Señora.
Dirección: Franco Iza.
Dramaturgia: Arabela Bartra.
Interpretación: Miguel Iza Y Arabela Bartra.
Género: Suspenso.

La Cucaracha.
Dirección: Rodrigo Falla Brousset.
Dramaturgia: Gerard Green.
Interpretación: Sergio Paris Y Marisol Aguirre.
Género: Comedia.
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