OPINIÓN. Convocatorias de Residencias del Teatro Municipal

 

La Gerencia de Cultura de la Municipalidad de Lima, a través de la División de Teatros Municipales ha venido realizando convocatorias públicas de Residencia, tanto en danza como en teatro, desde el año 2012. A la fecha se han estrenado cinco espectáculos de danza, tres en gran formato y dos en pequeño formato, y uno de teatro en gran formato. Si bien esta es una iniciativa arriesgada y sin precedentes, esto no la hace ajena a mejoras y observaciones.

Los resultados han sido variados, pero, a juicio de quien escribe, no han logrado satisfacer la expectativa generada por una convocatoria que otorga tantas facilidades para la creación de espectáculos con fondos públicos. Por ello, luego de las experiencias del 2012 y 2013, es oportuno hacer una revisión de la importancia y los objetivos de estas convocatorias.

Este texto se enfocará en las residencias en danza y las observaciones que se tienen de ellas, las cuales presentan algunas similitudes con la de residencia en teatro en gran formato.

Los objetivos planteados por la Municipalidad.

Al revisar los objetivos de las tres convocatorias todas coinciden en: “apoyar la creación artística de los coreógrafos y compañías de danza, promoviendo la PRODUCCIÓN de un espectáculo de danza contemporánea”, la cual “contribuirá al desarrollo de la danza contemporánea a través de la creación de nuevos espectáculos coreográficos” y “favorecerá el desarrollo del sector artístico y cultural, y brindará al público la posibilidad de acercarse a la danza contemporánea”.

Al hacer una rápida lectura de estos objetivos se desprende que, a juicio de las personas encargadas de sacar adelante las convocatorias, la mejor forma de desarrollar el sector artístico de la danza contemporánea es otorgando dinero y facilidades para la creación de obras. Para quien escribe, asumir esto – facilidades económicas para dos o tres proyectos al año, como motor del desarrollo de un sector – expone el desconocimiento de la problemática del gremio de la danza contemporánea en la ciudad.

Y si bien, con lo mencionado anteriormente, habría una responsabilidad de la Gerencia de Cultura en cuanto a la falta de conocimiento acerca de las necesidades del gremio dancístico, la responsabilidad es mayor para los integrantes de dicho gremio.

El silencio de los artistas.

Quien escribe no participa de una discusión formal acerca de la problemática de la danza hace mucho tiempo. Sin embargo, las necesidades siguen siendo las mismas:

Ausencia de espacios de formación para coreógrafos y directores. Las escuelas de danza contemporánea – tanto en las antiguas como en las actuales – potencian la formación del bailarín, más no del director. Así, ante la inexistencia de centros especializados, los artistas se han formado a sí mismos en base al ensayo-error.

Formación técnica de bailarines. Es una vieja discusión que tiene muchos puntos de vista. Quizá en el único en que hay consenso es que la mayoría de bailarines empiezan su formación en la edad adulta.

Creación de público. Otra antigua discusión sin solución permanente.

Espacios de difusión y circulación de obra. Además de las pocas salas con que cuenta la ciudad para la presentación de espectáculos de danza, los artistas se enfrentan a la necesidad de tener un trabajo en ‘formato de espectáculo’. Llamo de esta manera a la ‘necesidad’ de que la duración de una obra esté entre los 50 y 80 minutos. Es así que, trabajos de corta o mediana duración, no encuentran espacios de circulación para ser difundidos. Ello, además de limitar las posibilidades de interacción entre el artista y el público, ‘fuerza’ al creador a extender sus obras hasta llegar a un formato más ‘comercial’.

Fortalecimiento de proyectos de intercambio a través de la danza. En un país con una gran riqueza cultural, y una gran cantidad de danzas tradicionales, son casi inexistentes los espacios de intercambio e investigación desde la danza contemporánea. Los pocos espacios que existen son fruto de esfuerzos individuales o se encuentran en el ambiente de los espectáculos para eventos corporativos. Es similar el caso de proyectos sociales a través de la danza: son casos aislados, liderados por esfuerzos individuales, o funcionan a través de proyectos de corta duración.

Existen pues, una larga lista de necesidades en el sector de la danza que podrían ser encaradas desde la Gerencia de Cultura de la Municipalidad de Lima. Pero, para ello, el gremio de la danza debería también tener alguna responsabilidad que asumir. Si bien se ha mencionado líneas arriba que existiría un desconocimiento municipal acerca de la problemática de la danza, son los artistas y sus agrupaciones los que deberían salir de su letargo y autocomplacencia para generar discusiones que puedan llegar a acciones propositivas. Los miembros del gremio de la danza deberían preguntarse a sí mismos como deben actuar para ser un interlocutor válido frente a las autoridades municipales. Sería su obligación tomar posiciones, enfrentando la problemática y proponiendo soluciones. Es su deber asumir sus necesidades y limitaciones para proponer desde ellas.

Me pregunto cómo imagina el gremio su futura relación con la Gerencia de Cultura de la Municipalidad cuando, en el año 2015, haya una nueva gestión. Porque, además de desear que el apoyo municipal continúe, debería ser una contraparte activa. ¿Qué sucederá si las nuevas autoridades deciden cancelar el apoyo actual?, ¿Qué habrá ganado el sector de la danza?

Existen ejemplos de otros gremios y colectivos que han establecido alianzas con la autoridad municipal. Algunos con mucha experiencia en gestión cultural – como las organizaciones de cultura viva comunitaria – y otros, más recientes, con proyectos serios que buscan aliados para seguir creciendo – ‘Transcinema’ y su Festival de Cine ‘TRANSLAB’ o ‘elgalón.espacio’ con los proyectos de investigación de la performance ‘Espacio 01’ y ‘Espacio 02’ -. Las labores que vienen desarrollando estos colectivos trascienden a las alianzas generadas con el municipio. Por lo cual, aún en una supuesta cancelación de apoyos, habrán ganado contactos, prestigio, experiencia en gestión pública, etc.

Por ello, es clave la presencia activa de los artistas y de las instituciones y asociaciones existentes para proponer un dialogo ciudadano. Este es el lugar donde las escuelas profesionales – o sus directoras, o sus maestros – deberían tener algo que aportar. Asimismo, sumar las voces y reflexiones de otros colectivos vinculados a la danza; como, por ejemplo, del grupo de artistas que estuvo realizando jornadas de conversación y discusión en el auditorio del Teatro Británico, o de los organizadores de las actividades autogestionarias del ‘colectivo de bailarines independientes’.

Las convocatorias. Una revisión.

para opinión

Como se menciona líneas arriba, se hace necesario replantear las acciones que propone la Gerencia de Cultura para desarrollar el sector de la danza contemporánea. Esto no implica la cancelación de los apoyos económicos a la creación, pero quizá si amerite un cambio de enfoque; que vaya más por el ‘impulso a la creación’ que por el financiamiento.

Sin embargo, más allá de las observaciones hechas desde el campo de la problemática de la danza, existen otras observaciones a las convocatorias.

Los presupuestos. En el año 2012 se entregaron 40,000 soles a los proyectos ganadores de la Residencia en Gran Formato, además de las facilidades de producción que otorga el Teatro Municipal. Para el año 2013 el monto se duplicó. Si bien, es necesario que los artistas puedan trabajar con las mejores condiciones posibles – entre ellas las económicas -, no significa que a mayor cantidad de dinero otorgado mayor será la calidad del espectáculo. Sin embargo, una lectura de los montos y del nombre de la convocatoria – ‘Gran Formato’ -, presume  una apuesta por conseguir la realización de espectáculos monumentales. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

El formato 1. Si uno revisa la cartelera de danza a lo largo del año encuentra algunos pocos espectáculos de gran formato: el ballet, espectáculos extranjeros,  los espectáculos de los elencos nacionales (del  Ministerio de Cultura), probablemente una obra producida por D-1 Dance y, excepcionalmente -, algún espectáculo de un artista independiente. Quien escribe sólo recuerda, en los últimos diez años, la reposición de ‘Y si después de tantas palabras’, de Integro, hace dos años, en el Teatro Municipal. Por lo que podríamos concluir que, virtualmente, cada año NO SE PRESENTAN OBRAS DE GRAN FORMATO de artistas independientes. Entonces, si prácticamente no existen artistas independientes con experiencia en el trabajo monumental, ¿Cuál es el criterio municipal para hacer una convocatoria de este tipo?

El formato 2. Dicho lo anterior, podría ser parte de las políticas públicas el financiar obras que puedan ser presentadas en el Teatro Municipal. Si este fuera el caso, me atrevería a señalar – con desconocimiento de las normas legales que rigen al Municipio – la necesidad de convocar directamente al artista responsable de realizar la obra que se presentará cada año. Si bien lo mencionado no es políticamente correcto, estaría más cerca de  solucionar de una manera eficiente la supuesta – por quien escribe – necesidad de tener obras de repertorio. Estaría en manos de los funcionarios públicos hacer una evaluación de quienes son los artistas que vienen trabajando – de manera independiente o para privados – con el gran formato.

Finalizando.

No existe la menor duda de la buena voluntad y el arduo trabajo que ha sido necesario para sacar adelante estas convocatorias desde la Gerencia de Cultura, tanto a nivel de planteamiento político como en el plano administrativo. Sin embargo, se hace necesario revisar los objetivos de estas convocatorias, tanto hacia afuera como hacia adentro. Para ello, se deben ampliar los radios de comunicación e investigación de los sectores artísticos involucrados, a fin de tener un diagnóstico certero de cada problemática y poder plantear acciones más precisas.

Asimismo, los gremios artísticos deberían tomar posiciones más activas, visualizando sus problemáticas y proponiendo caminos de soluciones por consenso.

El año 2014 será el último de esta gestión municipal, y coincide con el hecho que Lima será la ‘Plaza Mayor de la Cultura Iberoamericana’; por lo cual, será un tiempo clave para que el sector de la danza pueda llevar a cabo planes que potencien su desarrollo.

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