INCURSIÓN. Proyecto 1

La Especialidad de danza de la Facultad de artes escénicas de la PUCP -FARES PUCP- presentó ‘Proyecto 1’, muestra de los alumnos del noveno ciclo. Entre el 4 y el 5 de julio se presentaron las dieciséis piezas que conformaron la programación, realizada en el teatro del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico.

Los trabajos presentados son parte de las exigencias del  programa de estudios de los últimos ciclos de la especialidad de danza. Cada estudiante debía preparar una pieza unipersonal, de una duración máxima de 10 minutos, a partir de los estímulos que los motivaran.

‘Proyecto 1’ abrió la posibilidad de observar las propuestas de 16 estudiantes a punto de graduarse. Ello permite tener una mirada general sobre las tendencias de esta generación de jóvenes artistas, independientemente de los caminos que recorran sus búsquedas en el futuro.

El presente texto pone atención en algunas de estas tendencias.

Lo primero que destaca, a lo largo de las dos fechas, ha sido la libertad creativa, estética y temática de las propuestas. A diferencia de otras etapas del proyecto formativo desarrollado en la PUCP, se ha podido apreciar trabajos de distintas características dramatúrgicas (narrativos y abstractos), de tipo de movimiento (modernos y contemporáneos) y de planteamiento escénico (coreográficos y performáticos).

También es interesante apreciar una tendencia mayoritaria por alejarse de los patrones tradicionales del uso de la música en la danza. Si la usanza acostumbrada se caracteriza por acompañar al movimiento por la vía del pulso musical -siguiéndolo u oponiéndose-, en la gran mayoría de las piezas se buscan otra relación con el sonido. Así, el uso del silencio, la ruptura en la continuidad del sonido, la deformación del pulso musical o el uso de la música como atmósfera y elemento narrativo, son algunas de las indagaciones sonoras que han acompañado a las piezas.

No puede dejar de mencionarse la presencia, no discreta, de deficiencias técnicas necesarias de observar dentro de los procesos de los estudiantes. La mayoría de ellas tienen que ver con el manejo de la puesta en escena; lo cual se puede corregir con diagnósticos técnicos sobre cada pieza. De esta manera, a futuro se podrán evitar falencias en el manejo de la mirada, la proyección de las líneas de movimiento o la presencia de imágenes reducidas dentro de la propuesta escénica; especialmente en un espacio de las dimensiones del teatro de la Universidad del Pacífico.

Sin embargo, hay correcciones que requieren un proceso más largo, además de una revisión del potencial de los artistas para que sean sus virtudes las que se expongan en sus propuestas escénicas. Por ejemplo, si un artista escénico no tiene un manejo pleno de las situaciones de equilibrio y desequilibrio deberá evitar -mientras mejore su técnica- incluir en sus creaciones situaciones donde sus falencias atenten contra el desarrollo de su pieza. Lo mismo aplica para el manejo de su energía, proyección y dilatación.

El manejo de la estructura de las piezas ha sido, probablemente, uno de los elementos más llamativos. Y es que casi la mitad de las propuestas buscan salir de los patrones de  la estructura coreográfica. O, al menos, restarle hegemonía como elemento de composición.

Así, a los patrones tradicionales basados en el diseño del  espacio a partir del desplazamiento, las variaciones sobre un tema, la presencia de un lenguaje de movimiento definido, el encierro del bailarín en la caja negra o la definición de líneas en el espacio a partir del movimiento, se han encontrado con propuestas que plantean premisas rupturistas.

De esta manera, aparecen propuestas que fragmentan la continuidad del movimiento -en algunos casos casi hasta anularla-, que rompen la cuarta pared -ya sea tomando el espacio del público o confrontándolo con la mirada-, que proponen un uso del espacio aberrante, y, esencialmente, que  se sostienen en la creación de atmósferas.

Esta tendencia rupturista destaca por su frescura y, especialmente, por no ser exclusividad de uno o dos artistas. Pues se puede apreciar, en distintos niveles de ejecución y efectividad, en los trabajos de Patricia Gonzáles, Bruno Ocampo, Lucero García, Stephany Basurco, Kimiko Guerra, María Isabel Peralta y Luis Vizcarra.

Sin embargo, esta búsqueda de la ruptura, esta rebelión contra el patrón, aún no muestra con claridad ante qué se está rebelando. Y es que a nivel temático la gran mayoría de las propuestas -las tradicionales y las rupturistas- está dominada por la abstracción y la búsqueda en el ‘yo’ (*).

Y, en ese sentido, ‘Proyecto 1’ refleja una tendencia habitual de la escena de la danza contemporánea.

La presentación gratuita y pública de ‘Proyecto 1’ abre la posibilidad de conocer las búsquedas de jóvenes artistas y ser testigos de sus procesos. La dirección de la especialidad en danza de FARES-PUCP acierta al socializar estos resultados. Ello dinamiza a la comunidad de la danza contemporánea, genera espacios de encuentros entre artistas, gestores y, especialmente, ese importante conglomerado social que es la suma de público y amigos de la danza.

(*) Vale mencionar que existen piezas que salen de los patrones mencionados. ‘Cuerpo Utópico’, de Malú Romero, presenta -pese a su abstracción- una estructura narrativa que se acerca a la temática de género. ‘Tgiviernes’, de Stephany Basurco, propone una puesta sostenida en ambientes, el uso del humor y la teatralidad.

(**) Imagen tomada de aquí.

Artistas: Jhennifher Paliza, Camila de la Riva Agüero, Malú Romero, Patricia Gonzáles Sánchez, Bruno Ocampo, Joselyn Ortiz, Silvana Palomino, Mariel Tamayo, Marisol Cortez, Lucero García. Stephany Basurco, Kimiko Guerra, María Isabel Peralta, Karla Mora, María José Iparraguirre, Luis Vizcarra.

Asesoría: Cori Cruz, Pachi Valle Riestra, Lucía Ginocchio.

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